¡Conectados, listos, ya! Así serán los hoteles del futuro

La tecnología digital y el consumo colaborativo en los viajes están cambiando muchos conceptos básicos del alojamiento turístico. Los hoteles en capital federal intentan conocer y cumplir los deseos de sus huéspedes, y las plataformas como Airbnb están ampliando su oferta de servicios. Ocho tendencias para este 2017.

1. La casa ideal de Airbnb

Que la plataforma Airbnb —de alquiler de viviendas turísticas entre particu­lares— tiene ganas de revolucionar la industria de la hospitalidad es evidente. Sus usuarios ya superan los 100 millones, y sus anfitriones se acercan a los 640.000 en 57.000 ciudades de 191 países. Y el número de viviendas ­anunciadas va por los 2,3 millones, una capacidad de alojamiento equiparable a la que sumarían las tres principales cadenas hoteleras mundiales. En apenas ocho años, Airbnb ha logrado encaramarse a la cúspide de la industria turística.

A este despliegue tecnológico, logístico y colaborativo se añade ahora otra faceta: el diseño de una vivienda ideal con nuevos conceptos del alojamiento compartido y multimodal. Samara es un laboratorio de ideas, estrategias tecnológicas, análisis sociológico e interiorismo con el que los fundadores de Airbnb —el diseñador de profesión Joe Gebbia, acompañado por sus socios Brian Chesky y Nathan Blecharczyk— pretenden orientar los próximos pasos del turismo colaborativo.

Yoshino Cedar House, el primer proyecto de Samara, ya ha visto la luz en Tokio. Construida en madera de cedro con ayuda del arquitecto Go Hasegawa, la vivienda se presentó en la muestra Kenya Hara’s House Vision. Se trata de un ejercicio arquitectónico en busca de un espacio capaz de incidir en la relación entre anfitrión y huésped. Pronto se instalará en Yoshino, una población rural de Nara, donde será alquilada a través de Airbnb. La experiencia que genere será monitorizada.

2. Robots visibles y otros ocultos

La robótica va introduciéndose a hurtadillas en el mundo del turismo. Los robots humanoides se presentan aún muy verdes, pero algunos ejemplares más prácticos empiezan a verse en el rol de camareros (en la foto) capaces de transportar bebidas a las habitaciones, como sucede en los hoteles Aloft de Cupertino (California) y Nueva York.

Más rápidamente está penetrando la robótica de software en el sector, con diversos proyectos de gestión inteligente y atención asistida por robots en los últimos meses. El grupo Starwood, por ejemplo, acaba de lanzar su chatbot o asistente online. Quien desea información del hotel en capital federal o de una reserva no tiene más que entrar en contacto con el asistente emergente en una esquina de la pantalla. La conversación puede fluir como si el interlocutor fuera una persona. A menos que uno sea malicioso en el diálogo, nada desvela que el asistente del hotel en buenos aires es un robot. De momento, funciona en EE UU y acaba de ser implantado en la cadena Hyatt.El Kenya Hara’s House Vision, un proyecto de Airbnb.

3. Lucy y Alice te lo ponen fácil

Lucy es la anfitriona de los hoteles Virgin. Atiende el registro anticipado, se encarga del servicio de habitaciones, activa el termostato o ayuda a sacar entradas para la ópera. Pero este conserje no viste de librea ni tiene aspecto humano. Es una app que los huéspedes pueden instalar en sus dispositivos móviles (en la imagen).

Integradas en el sistema de gestión del hotel y en el de monitorización de la experiencia del cliente, las aplicaciones móviles acopian datos y valoraciones. Es muy útil, porque la mejor atención es aquella que conjuga la empatía, la simpatía y el conocimiento de las preferencias del viajero.

Por su parte, la agencia online Expedia ha anunciado la salida próxima de Alice, una plataforma que permitirá a los hoteles entrar en contacto con los clientes, desde la recepción hasta la lavandería. En teoría, facilitaría al huésped la gestión de toda su estancia. La aplicación ya está disponible en algunos hoteles, como el Topazz de Viena o el Americano de Nueva York.

4. Alojamiento con un plus

El turismo colaborativo ha cambiado la experiencia viajera. Gracias a la start-up Trip4real, adquirida recientemente por Airbnb, los anfitriones de viviendas turísticas pueden acompañar su oferta de alojamiento con actividades organizadas por personas residentes en el barrio. Un concierto, un paseo arquitectónico, un encuentro deportivo inédito, un secreto gastronómico o una ruta por los grafitis de Barcelona (en la foto, el de Keith Haring). Hay más de 10.000 actividades en ciudades españolas, así como en París, Londres, Berlín, Ámsterdam y Roma, entre otras. La plataforma se queda con el 18% de la transacción.

5. Dulces sueños

Desde que los hoteles ibicencos Ushuaïa y Hard Rock adoptaron el VIB —por very important bracelet ­(pulsera muy importante)—, la industria hotelera ha puesto sus ojos en la tecnología que conecta objetos y a estos con las personas, el llamado Internet de las cosas. Con el brazalete, el huésped puede pedir lo que se le antoje, y el hotel, controlar qué necesita su cliente.

Una avalancha de aplicaciones han aparecido últimamente para satisfacer las necesidades de la industria hotelera. Un ejemplo es Juvo, un dispositivo electrónico que se introduce en los colchones para analizar las condiciones del sueño (respiración, ritmo cardiaco, temperatura, humedad, niveles acústicos…). Fue diseñado para personas con problemas de apnea, que alcanzan ya al 30% de la población en algunos países. Y algunos hoteles asiáticos ya lo instalan como un complemento a su oferta wifi.

6. Rojo ‘millennial’

Otro de los efectos previsibles de la economía colaborativa en el sector hotelero es la concentración de las grandes cadenas para competir con los gigantes del alquiler de viviendas turísticas. Los últimos movimientos han afectado a las multinacionales estadounidenses Marriott y Starwood. Pero por su relieve internacional cobra significación el grupo chino HNA, que ha adquirido el estadounidense Carlson Rezidor (Radisson Hotels) y acaba de incrementar su participación en la cadena española NH. Los viajeros han notado enseguida los resultados de estos acuerdos empresariales. Aparte del rediseño en la identidad corporativa, los hoteles participados por HNA introducen el rojo en su decoración, como las sillas y mesas rojas de los establecimientos Radisson Red. También se ha anunciado un revestimiento colorado de los salones de reuniones para hacerlos más divertidos, en sintonía con lo que piden los millennials.

7. Internet en la piel

El laboratorio ConsumerLab de la firma Ericsson prevé que a partir de 2020 se hará realidad la inserción de un chip subcutáneo en los viajeros conectado con la habitación de su hotel. Permitirá al huésped verificar la temperatura ambiente de la habitación, controlar a distancia objetos, abrir puertas o autentificar el pago de su estancia sin pasar por recepción y ni siquiera activar su aplicación móvil. El sistema inteligente del hotel será capaz de saber qué es lo que quiere el huésped, cómo y cuándo lo quiere, además de su grado de satisfacción mediante la monitorización de sus emociones.

Según Ericsson, uno de cada tres usuarios actuales de dispositivos móviles espera utilizar al menos cinco wearables (dispositivos ponibles) la próxima década. Casi la mitad de los usuarios de un reloj digital piensan que los relojes y otros dispositivos terminarán sustituyendo a los teléfonos inteligentes.

8. Adaptados al porvenir

En una década, la generación nacida entre 1985 y 2005 se convertirá en la fuerza de consumo mayoritaria de la sociedad y sus comportamientos guiarán una nueva manera de entender los viajes. Los empresarios hoteleros lo saben. En Alicante, por ejemplo, acaba de inaugurarse un alojamiento solo para millennials. Chameleon Hostel & Lounge responde a lo que espera una generación concienciada con la sostenibilidad, los entornos urbanos alternativos, la hiperconectividad, el cicloturismo y los viajes de bajo coste. Ofrece dormitorios colectivos y privados. Los precios: desde 10,60 euros por persona en una habitación séxtuple hasta 18 euros en una cuádruple femenina con literas, ambas con desayuno incluido.

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